martes, 9 de noviembre de 2010

R.E.M.- Out of time


En 1991 también había premios de la MTV. Los echaban en Antena 3, la vieja Antena 3, y los comentaba José Ramón Pardo. Creo que con eso lo digo todo. Pardo se perdía entre raperos y hiphoperos y primeros grunges desaliñados y manifestaba su estupor porque a REM, en Estados Unidos, "se les llame algo así como Arem". Lean conmigo en inglés las iniciales del grupo y sabrán de qué demonios les estoy hablando. Pardo no fue capaz.

El caso es que aquel fue el año de REM, quienes, efectivamente, arrasaron en aquellos premios y en muchos otros con "Losing my religion". Para nosotros era su primer disco. Para los que sabían algo de música era el séptimo. Como en el colegio yo ya era un excéntrico resultaba que era el único que los escuchaba. Y además me gustaban. Por mi cumpleaños, casi con cierta sorna, me regalaron la cinta entera. Creo que ya había salido por entonces "Shiny happy people" como single. Una canción detestable, por cierto.

Recuerdo escuchar la cinta aquella una vez tras otra en un viejo transistor gris que tenía mi abuela en la cocina. Era nuestra idea de clase media-baja de lo que era un radiocassette. Me resultaba un disco triste y alegre a la vez. Pesimoptimista, que diría Albert Sans. Mi canción favorita se llamaba "Near wild heaven" y a mí me parecía que hablaba de alguien enamorado. Yo tenía 14 años y estaba enamorado hasta las trancas, el primer amor, ya saben, y tarareaba en algo parecido al inglés: "Whenever we hold each other", sin reparar en el "there´s a feeling that´s gone" ni en el "something has gone wrong" porque, sencillamente, no me interesaban.

Michael Stipe era alegre y colorido. Hasta cierto punto me recordaba a un Parker Lewis con problemas de caída de pelo. Luego se hizo más profundo y serio. Y se acostó con Courtney Love, o eso dicen. Le seguí hasta "Automatic for the people", más por "Drive" que por "Man on the moon" -nunca fui de segundos singles- y empecé a abandonarle en "Monster", justo cuando conocí a una chica completamente enamorada de la banda.

Le compré un disco de rarezas en una tienda que no era Doctor CD pero igual estaba cerca de los cines Luna.

Eso fue todo. Una vez, ya por 1996, compré una entrada para un concierto suyo en Las Ventas pero no vinieron. En su lugar tocaron The Cure, junto a Oasis, Belly y Anphetamine Discharge. A mí me dio una insolación o algo parecido a un ataque de ansiedad y me fui a la tercera canción de Robert Smith. No sé a quién se le ocurrió cambiar a REM por The Cure, visto desde la distancia parece una tontería enorme. Lo que queda de todo aquello es el recuerdo de Liam Gallagher escupiendo a las primeras filas.

La chica no estaba mal, tampoco, nos vimos medio año después pero yo ya estaba enamorado de otra.

3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

José Ramón Pardo, porque todos los gatos son pardos. Qué crack.

elchicoquequeriaserbreteastonellis dijo...

ojo, todo el respeto a José Ramón Pardo, que yo le oía en "La canción del verano", creo que en Cadena Rato, y me emocionaba ahí con las votaciones y tal... Simplemente, digamos que la MTV de Arsenio Hall y compañía se salía de su ámbito de competencia.

Olga Font dijo...

Vaya, ¡así que yo era de las entendidas de música porque este no fue el primero de REM para mí! Qué pena que no les vieras, son unos de los que me faltan. Están a punto de sacar disco, tal vez no sea tan difícil.